PADECER FINAL

PADECER FINAL
No
tengas temor en llevarte mis sueños, alegrías y aliento. No, no te
robas nada; ellos te pertenecen…! Recuerda que al encontrarnos,
recogiste un hombre vencido y con el viento en contra. Déjame, por
favor, con mis penas y lamentos, porque serán mi compañía en el
estertor solitario que me agobia.
Estamos a mano porque a cambio
de tu juventud y de mutuos placeres compartidos, te devuelvo al mundo
libre con una altivez y orgullo suficientes que te permitan tomar rumbo
propio, pero negado a depredadores de almas. No hay vergüenzas que
silenciar, ni máculas que lavar, ya todo se puede expresar libremente.
Nos dimos tanto, pero a la vez tan poco, que no importa mucho si en
este nuevo ahora, nos lamentamos de como hubiera podido ser. Es la
ventaja que brinda una carga ligera; a pesar del voluminoso equipaje
que pueda parecer.
Los anhelos que tu misma sembraste, los
ahogaste con la pertinaz lluvia de una indiferencia ganada al rencor y
a miserias mundanas. Así, como alimentaste mi renacer, igualmente ha
sido el sustento venenoso con que marcas mi final. Lo mejor para tí, es
que esta muerte no es tuya, fue provocada en pretérito y su autoría es
totalmente ajena a ti. Al contrario, te podrás regocijar de haber
alargado mi padecer; prolongaste cada respiración que he tenido desde
entones y, hasta lo hiciste soportable…!
Cuando creí que no
había nada, cuando pensé que todo lo hubo y no quedaban adicionales por
ver, apareciste envuelta en un halo mágico y seductor, adueñándote
misteriosamente de mi espíritu. Sentí que la sufrida vida me sería
compensada. Pensaba, en aquel entonces, que los dolores padecidos
resultarían excusados. Pero todo fue un sueño de locos. La realidad de
hoy desdice ese proyecto de ilusiones; las fantasías se diluyen en la
cruda realidad de tus banalidades; disculpas un altanero proceder en
necios aprendizajes de hombres.
Aun así, a pocos días de
fallecer, quiero decirte que percibo en ti, una confusión de objetivos,
los cuales han sido cargados de una fatal influencia externa. Tu
destino está signado por los efluvios de pecados capitales ajenos que
te subyugan y corroen el espíritu. La fortaleza e integridad de tu
eximia personalidad se ven quebrantadas por un ego que compra y vulnera
tus habilidades sosegadoras. Sé, que no eres tu misma, te has doblegado
ante la altivez de supuestos triunfos efímeros. Estás a tiempo de
rectificar, ya no para mí que no podré disfrutar de tus estancias, pero
si para tí, o para aquellos que sorberan tus besos cargados de mis
enseñanzas. Es mi legado final, como premio y como pago, advertirte de
la sombría suerte que te espera de no deponer esa nefasta actitud que
te ha excluído del cauce armonioso que embriagaba mis deleites y
recreaba mi existir. Esa nueva Tú, arropa un frío inexistente, que yace
en un lecho de muerte eterna. Muerte anhelada y necesaria que
solucionará la debacle de este atormentado vasallo quien solo ha
querido darte la mejor compañía posible dentro del marco y del rigor de
la guerra que el mundo impío nos ofrece gratis.
Salud y suerte
amada mía…! Que otros encuentren en ti, aquellos valores morales y
espirituales que una vez desentrañaron mi muerte, pero que hoy
olvidados en su esencia, se esfumaron hacia el abismo, dejándome caer
en la cripta sublime que aguarda mi imperturbable y certera muerte
eterna. Dios te guarde y depare para ti los más excelsos momentos y
circunstancias. Bendita seas por siempre, ese siempre que soñé pudiera
ser nuestra mutua y acrisolada compañía. Hoy muero en mí para que vivas
en ti, y mediante ello, se aceleren tus virtudes para beneplácito de tu
futuro.
AYIL


