Archivo de Agosto 2008|Página de archivo por mes
Tips sobre Contaminantes
Una gran porción de averías en equipos con sistemas lubricadores, sean engranjes, hidráulicos, etc., están vinculados con la presencia de agentes contaminantes en el aceite. De hecho, esta contaminación puede inducir la generación de problemas dentro de la maquinaria y, consecuencialmente, paradas de producción por fallas y reparaciones, así como la merma de la vida útil del propio lubricante. Obviamente, todas estas situaciones suponen incrementos en los costos de operación.
Veamos algunas situaciones muy comunes y que generalmente olvidamos o despreciamos en la actividad operativa de equipos con sistemas lubricadores.
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Las altas temperaturas actúan sobre los aceites contaminados propiciando la formación de otros productos indeseables; tales como ácidos, resinas, etc. Queda comprendido el ataque químico que estos causan dentro del sistema con los correspondientes daños a partes y elementos del equipo.
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Contaminantes ingresados a través del sistema de ventilación, tal como polvo, arena, carbón, etc., fomentan la generación de agentes y subproductos dañinos dentro del sistema de lubricación. El sílice (presente en la arena) puede actuar análogamente; contaminando y “rayando”.
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La exposición del lubricante a la atmósfera permite la formación de agua por condensación. El agua es responsable de la “cavitación”, ya que su implosión erosiona las superficies metálicas.
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El desgaste natural de los distintos componentes metálicos dentro del equipo, genera partículas abrasivas que actúan negativamente en el mismo sistema. Si el caudal es elevado, estas partículas destruyen rápidamente las superficies creando, a su vez, más partículas y aumentando el problema (Soplado de arena).
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Algunas de estas partículas contaminantes, dado su dureza y tamaño, pueden atascarse en ciertas partes móviles del sistema, lo cual genera rozamiento y limaduras, así como una reacción química con las superficies metálicas; lo cual conocemos como “afiladura”
Como hemos considerado, el filtrado del lubricante (así como el adecuado mantenimiento al sistema de filtración), reviste capital importancia tanto para la vida y operación del sistema, como para el equipo mismo. Subestimado en oportunidades, este factor puede incidir significativamente en la disponibilidad o no, de un lubricante limpio, de cuyos beneficios dependerán ahorros económicos y paradas indeseables.
P.S.: Muchos fabricantes de equipos, especialmente los hidráulicos, señalan los requerimientos de niveles de filtración usando el código ISO. La ISO 4406 establece un código para expresar la limpieza del fluido en términos de un rango de partículas por mililitro.
COCINA FUSIÓN
COCINA FUSIÓN
Recientemente escribimos sobre lo que consideramos se puede denominar “Cocina de Recurso”. En dichas notas expusimos que esta práctica (llamarla Escuela, sería abusivo y por demás arrogante), brinda la oportunidad de permitir el desarrollo y manifestación de la capacidad artística y creativa de un cocinero. Igualmente, acotamos que al estar signada por los efectos de la imprevista disponibilidad de los ingredientes e insumos, abre la posibilidad de plantear fórmulas inagotables e impensables en los menús. En esta nueva ocasión, trataremos de complementar la descripción de las dos corrientes que inspiran nuestro personal repertorio culinario, al mencionar algunas características de la “Cocina de Fusión”.
Tal como su nombre sugiere, la “Cocina de Fusión” integra elementos de distintos orígenes, generando así una nueva propuesta de sabores en cada entrega. Un caso, muy ilustrativo, lo constituye la mezcla de recetas y técnicas asiáticas en platos confeccionados bajo conceptos latinoamericanos. Es común hoy en día ver mesas mejicanas, peruanas y venezolanas, entre muchas otras, operar bajo el influjo e inspiración de preceptos asiáticos (japoneses, chinos, tailandeses, etc.). A propósito de este ejemplo, hemos encontrado que aparte de moda, la combinación de elementos criollos con chinos, permite obtener rápidos platos cargados de color, sabor, fibra y muchos nutrientes, con un mínimo aporte graso.
Algunos factores concurren para impulsar y facilitar la comunión de conceptos gastronómicos distintos. Por ejemplo, el avance tecnológico permite disponer, rápida y oportunamente, de ingredientes muy remotos geográficamente. De igual forma, hoy es posible lograr la conservación de los alimentos por mayor tiempo, permitiendo de este modo, la presencia de productos estacionales en época de escasez. Por otro lado, la muy contemporánea “Aldea Global” comunica y ofrece alternativas culturales de manera casi instantánea. La televisión por cable, en su parrilla de programación, tiene ofertas de espacios sobre cocina de muchas y distintas regiones. La publicaciones y revistas de hoy, presentan y ponen a nuestro alcance, el conocimiento de un inagotable espectro de artículos culinarios, muy ilustrados, donde se aprecian platos foráneos; y con ellos, la existencia e información de muchos ingredientes e insumos extraños a nuestros países. La informática al alcance de todos…!
Combinar aspectos culinarios de diferentes nacionalidades o regiones, pareciera irreverente. Se pudiera pensar en una oportunidad hacia la pérdida de identidad de determinada cocina. Incluso, algunos pudieran llegar a tener posiciones adversas por considerar, a la Cocina de Fusión, como una aberración o degeneración. Personalmente, creemos y estamos convencidos, en el aporte e innovación que se añaden cuando se presentan mezclas de culturas; por supuesto, lo mejor de ellas, en circunstancias controladas y con planteamientos bien concebidos. La sabiduría popular reza que “en la variedad está el gusto”.
Lógicamente, en cocinas muy tradicionales, el apego y respeto a ciertos estándares es indispensable. Una “Hallaca” (o Hayaca) puede carecer de sentido o un insulto a nuestro paladar cuando se alteran notablemente ciertos procedimientos; algunos ingredientes o elementales pautas culinarias dentro del complicado y tedioso proceso de cocción que implica este manjar. En el país, este plato sufre los rigores naturales del cambio regional, ya que cada zona le imprime una particular sazón o añadido ingrediente distintivo; pero invariablemente, una hallaca mantiene su imponente y representativo carácter, cualquiera que sea la localidad venezolana que la oferte. Ahora bien, un tamal mejicano es eso y dista mucho de ser un tamal peruano. Un tamal en Colombia, tiene su propia expresión. Asimismo, una “multisápida” Hallaca manifiesta una identidad y sabor propio.
Por mucho tiempo, tal vez sin percatarnos del hecho, hemos estado degustando con agrado, y de seguro casi a diario, de la fusión de cocinas. Latinoamericanos degustamos una evolución y conjugación de las cocinas aborígenes americanas con varias de raíces mediterráneas (española, italiana y portuguesa; básicamente). Incluso, las hemos hecho propias. No conforme a ello, la colonización y esclavitud importada también incorporó elementos africanos al proceso de mestizaje culinario que originó el vasto y amplio recetario latino que conocemos la actualidad.
En todo caso, uno de los objetivos de estos breves apuntes, consiste en destacar que la casualidad, la escasez, y/o poca variedad de insumos e ingredientes en nuestras neveras y alacenas, no puede convertirse en un problema infranqueable. Por el contrario, en estas situaciones debemos permitir aflorar y facilitar la estancia de la musa creadora que nos ayude diseñar y explorar hacia nuevas dimensiones de sabores. Obviamente, al proponer con mezclas y fusiones, debemos tener especial cuidado y atención hacia el respeto de mínimas normas y técnicas de las cocinas tratadas. Es menester investigar previamente e imaginar los posibles resultados. Finalmente, es apropiado subrayar el innegable beneficio suministrado por productos frescos y de calidad; obviamente, en la medida de lo posible. Arriesgarse, innovar, crear… la cocina lo permite…!
Alex Yomar Istúriz León
isturizr@hotmail.com
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